Replying to
Y bueno, por qué no decirlo, dan ganas de aprender a copiar el audiolibro, pese a los impedimentos que pone Ceibal pero siguiendo a Levrero:
"A mí no me molesta que alguien preste un libro escrito por mí, y ese libro prestado circule entre mucha gente; al contrario, es una práctica que apruebo y trato de fomentar. Del mismo modo, no me molesta que hagan fotocopias de mis libros. Incluso estoy tentado de publicar mis libros en Internet, para que los bajen gratis. Me molesta que me robe un editor, y los editores a menudo me roban, y roban a todos los escritores, de un modo o de otro.
Conclusión: los derechos de autor, que es en definitiva lo que uno paga por usar un programa, son completamente irreales."